4/2/12

La Leyenda del Puente de San Martín de Toledo


Desde el año 1964 hasta el año 1989 se han emitido en España diversas series de sellos dedicados a Turismo, Paisajes y Monumentos, en total cerca de 100 sellos conmemorando los puntos turísticos más emblemáticos de España como la Mezquita de Córdoba, los Molinos de la Mancha, Alcalá de Henares, el Teide, etc. Personalmente creo que es una de las series más bonitas de la filatelia española, aunque no tengan un valor económico, pero si una gran difusión cultural, porque han sido sellos que han circulado por un gran número de países.




En este sentido el 25 de junio de 1975 se emite una serie compuesta por 6 sellos dedicada al turismo compuesto por los siguientes valores:

v     Sello de 1 Peseta: Prisión de Cervantes en Argamasilla de Alba

v     Sello de 2 Pesetas: Puente de San Martín Toledo

v     Sello de 3 Pesetas: Iglesia de San Pedro (Tarrasa)

v     Sello de 4 Pesetas: La Alhambra (Granada)

v     Sello de 5 Pesetas: Mijas.

v     Sello de 7 Pesetas: Santa María de Tarrasa.

El río Tajo fue durante muchos años una gran defensa natural de la ciudad, para poder cruzarlo se construyeron puentes con una finalidad militar y recaudatoria porque hasta el siglo XX se cobraban los derechos de Pontazgo por el transito de mercancías y ganaderos. Sin embargo aguas arribas del Puente de Alcántara y hasta que se edifico el Puente de San Martín se cruzaba el río mediante una pasarela flotante.



Centrándonos en el Puente de San Martín cabe mencionar que se desconoce exactamente la fecha de su construcción, aunque ya existía a mediados del siglo XIV sustituyendo a un antiguo puente de barcas situado en las inmediaciones de dicho puente.  El puente esta formado por 5 arcos apuntados sobre pilares y tiene 2 torreones hexagonales en los extremos. En la entrada a la ciudad se encuentra un gran escudo imperial. Fue declarado monumento nacional en el año 1921.

Cuenta una leyenda que el puente fue destruido a consecuencia de la Guerra entre Pedro I y Enrique de Trastámara. Siglos más tarde el Arzobispo Pedro Tenorio, en el año 1390, decide reconstruir el puente, para ello encarga dicho trabajo a un famoso arquitecto.



El arquitecto aunque empezó su trabajo muy ilusionado pronto empezó a mostrarse disgustado, su mujer preocupada, le pregunto que le ocurría y este le confesó que había errado en los cálculos de cimentación del puente y que cuando quitará la cimbra del arco central el puente se derrumbaría, y que él no había encontrado ninguna solución al problema.



Su mujer para ayudarle decidió una noche incendiar el puente para que quedara destruido y así nadie sabría el error de su marido. Cuando el Arzobispo de Toledo, Pedro Tenorio, se enteró del suceso encargo al arquitecto que volviera a reconstruir el puente.



Cuando ya estaba edificado el puente, la mujer del arquitecto confesó a Pedro de Tenorio que había quemado el puente. El Arzobispo de Toledo se conmovió del suceso y para que perdurara en la memoria de la gente, ordeno colocar en la clave del arco central del puente una estatua de la mujer