16/1/12

I Centenario de Helen Keller


Un sello que siempre me ha gustado es este sello emitido por España el 27 de junio de 1980. Dentado 13 ¼. Tirada 8.000.000 ejemplares. Calcografía. Valor facial 19 pesetas.



Si un sello normal y corriente y sin ninguna rareza filatélica que resaltar, y seguramente muchos se podrán preguntar ¿Que tiene este sello en especial?


La respuesta sencilla y simple el sello conmemora el Centenario del Nacimiento de  Helen Keller, vinculando la filatelia con el mundo de la cultura, ya que los sellos conmemoran un gran número de eventos, hechos históricos, personajes ilustres, obras de arte, pintores, etc. En el año 1980 para conmemorar el Centenario de Helen Keller numerosos países emitieron sellos de correos, entre ellos España.


Desde pequeña siempre he sentido gran admiración por la figura de Helen Keller, desde que vi una película que me parece recordar que se llamaba El Milagro de Ana Sullivan, y para mí un verdadero ejemplo de espíritu de superación. ¿Pero quien era Helen Keller?


Helen Keller nació el 27 de junio de 1880 en Tuscumbia, un pequeño pueblo de Alabama. Era hija de Arturo Henley Keller y Kate Adams Keller. En el año 1882 cuando contaba con 19 meses contrajo una extraña enfermedad que los doctores de la época denominaron como “fiebre del cerebro”, actualmente se desconoce cual fue la enfermedad que contrajo, aunque se piensa que pudo haber  sido una escarlatina, encefalitis o meningitis. En un principio la familia pensó que iba a fallecer a consecuencia de la enfermedad, pero esto no fue así y una vez que logro superar la fiebre, su familia pensó que se había recuperado, pero pronto se dieron cuenta de que la enfermedad había dejado a Helen Sordociega.


Por su enfermedad Helen Keller tenía problemas de comportamiento. Cuando Helen contaba con 6 años, a raíz de que su Kate Keller leyera la obra de Charles Dickens, “Notas Americanas” donde se relataba el caso de otra niña sordociega, llamada Laura Bridgman, decidieron viajar a Baltimore, para recibir asesoramiento de Alexander Graham Bell, que además de ser el primero que patentó el teléfono y no de ser su inventor como tradicionalmente se había pensado, fue logopeda, que recomendó a la familia de Helen que se pusiera en contacto con Michael Anagnos, director de la actual escuela Perkins para ciegos en Massachussets, para que les recomendará un profesor para Helen. Anagnos recomendó inmediatamente a una antigua alumna del centro, Anne Sullivan.



Anne Sullivan a los 5 años se quedo prácticamente ciega. A los 10 años falleció su madre y su padre la abandono, por lo que ingreso en febrero de 1876 con su hermano (Jimmie) en un orfelinato donde falleció su hermano. Anne ingresó en la escuela Perkins en el mismo año del nacimiento de Helen (1880) donde es operada en dos ocasiones de la vista, lo que posibilitó que pudiera leer en periodos muy cortos. En el año 1886 se graduó en Perkins, aunque por sus problemas de visión tenía dificultades de encontrar trabajo, hasta que recibió la oferta para trabajar como profesora de Helen Keller.


El 3 de marzo de 1887 Anne llegaba a la casa de Helen, comenzando inmediatamente a enseñar a Helen, un proceso duro pero que rápidamente comenzó a obtener resultados sorprendentes y Helen fue adquiriendo prestigio, gracias en parte a los numerosos escritos de Michael Anagnos.

Antes de 1890 se traslado a la escuela Perkins donde seguía recibiendo las clases de Anne.  En otoño del 1900 ingresó en la Universidad de Radcliffe donde escribía sobre su vida y en el año 1903 se publicó el primer libro de Helen Keller titulado “La Historia de mi vida”. El 28 de junio de 1904 se graduó en la Universidad de Radcliffe, siendo el primer sordociego en obtener un título universitario.

Helen Keller además de escribir comenzó a dar conferencias contando sus experiencias. En el año 1918 se trasladan a vivir a Forest Hilles en Nueva York, usando su vivienda como sede para lograr fondos para la Fundación Americana para Ciegos. En el año 1961 comenzó a retirarse de la vida pública. En el año 1964 fue galardonada con la Medalla Presidencial de la Amistad, el más alto reconocimiento para las personas civiles. En el año 1965 fue designada como la mujer del Hall de la fama en la Feria Mundial de Nueva York.  El 1 de junio de 1968 Helen Keller fallecía en Arcan Ridge, mientras dormía.