18/4/12

Martirio de San Mauricio, el Greco


El 24 de marzo de 1961, con motivo del día del sello, emite una serie titulada Pintores y sus obras. Domenico Theotocopoulos, impresos en huecograbado. Dentado 13 ¼, pliegos de 100. Marco dorado.Se emitieron 10 valores que reproducen distintas obras del pintor cretense.

El sello de valor facial de 10 pesetas reproduce el Martirio de San Mauricio, que fue un encargo que Felipe II le pidió para el Monasterio de el Escorial. Estaba destinada a la capilla noroccidental de la Basílica, junto con el “Martirio de Santa Ursula y las Once Mil Vírgenes” (Cambiaso) y “Miguel luchando contra Lucifer” (Tibaldi), que acentuaba el mensaje de la Iglesia Luchadora contra las herejías, propia de la etapa contrarreformita. La presencia de el cuadro de el Greco en ese emplazamiento era doble: por un lado San Mauricio era uno de los patronos de la lucha contra la herejía, por otro, el Monasterio albergaba las reliquias del Santo.

La escena que narra tiene lugar en el siglo III, en la región oriental de las Galias, el emperador romano Máximo ordena a los miembros de la legión adorar y ofrecer sacrifico a los dioses. San Mauricio y algunos compañeros convertidos al cristianismo se niegan a ello, por lo que fueron ejecutados. Dominico conocedor de la vida de los santos (hagiografía) elige el momento en que San Mauricio discute la orden al emperador. En un primer plano ligeramente desplazado se sitúa de frente a San Mauricio, San Exuperio de perfil y portando el estandarte, San Candido de espaldas y el pequeño paje de San Mauricio. Todos están descalzos para simbolizar la aceptación del martirio y como gesto de humildad.De este grupo destaca un personaje calzado y que viste una túnica parecida a la de los apóstoles, que se ha identificado con Santiago el Menor, obispo de Jerusalén y que hubiera podido predicar el evangelio en Tebas. Además situó a dos capitanes victoriosos de las campañas de Felipe II: con armadura y pelo canoso representa a Manuel de Filiberto, duque de Saboya, nombrado por el Papa Gregorio XIII, gran maestre de la orden de San Mauricio y ganador de la Batalla de San Quintín (el Monasterio de el Escorial lo mando construir Felipe II en honor de la victoria en dicha batalla). A la derecha retrata a Alejandro de Farnesio, Príncipe de Parma, y gobernador de los Países Bajos. La utilización de retratos de personajes contemporáneos era frecuente en la pintura italiana, por ejemplo Tiziano en la “Gloria” encargo realizado para Carlos I y V de Alemania, aparecen los retratos del emperador, de la emperatriz (Isabel de Portugal) y de Felipe II; sin embargo este detalle fue uno de los que disgusto a Felipe II.

En segundo plano y con una acusada disminución de escala, típica del manierismo, representa a los mártires en procesión, destacando el rostro de Don Juan de Austria que lleva la armadura del siglo XVI, era el hermanastro de Felipe II y capitaneaba la Santa Liga vencedora en la Batalla de Lepanto.

En la parte superior se representa la Gloria, en que el Coro de Ángeles recibe con palmas a los mártires. Se aprecia el empleo de escorzos típicos del manierismo.

Como es característico de su etapa española renuncia al empleo del paisaje, porque el que aparece tiene una gran carga simbólica: la roca simboliza la fortaleza de la iglesia y de la Fe; el tronco del que salen flores el martirio y la serpiente la prudencia.

En esta obra renuncia al empleo de los recursos patéticos típicos de las representaciones de martirios de la contrarreforma y se aparta de los cánones doctrinales del Concilio de Trento. En el mensaje de este cuadro, Dominico prima la capacidad de deliberación del ser humano frente al destino, por eso elige el momento en que se discute la orden del emperador y no el momento del martirio. Es decir, el hombre acepta libremente la decisión del martirio como decisión propia y no como algo impuesto por el destino.