5/7/12

Homenaje a Alfredo Kraus. Artículo Margherita Carosio

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Estaba viendo por internet un vídeo de Alfredo Kraus y me vino a la cabeza el sello emitido por España el 27/10/2000 dedicado a Alfredo Kraus. Método de impresión huecograbado. Dentado 14 por 13
Un sello que económicamente no tiene un gran valor y que filatélicamente no tiene mucho que resaltar.Pero que a mí personalmente me gusta porque esta dedicado a una de las grandes figuras de la opera.
Siempre me ha gustado la vinculación de la filatelia con el mundo de la cultura, porque los sellos reproducen pinturas, hechos históricos, músicos, etc., que pueden dar lugar a colecciones temáticas.
Así que pretendía rendirle un homenaje a Alfredo Kraus, pero aunque soy una gran apasionada de la música he de reconocer que no soy una gran experta, por eso le he pedido a Margherita Carosio, que tiene un interesante blog sobre el mundo de la opera,denominado Descubrir la Ópera,  pincha aquí para visitarlo, que me ha cedido el artículo que publicó en su blog sobre la vida del celebre tenor español, que reproducimos a continuación.
Esperamos que os guste.
Muchas gracias Margherita Carosio


Rindo hoy mi particular homenaje al que, para mí ha sido, es y será el mejor tenor de todos los tiempos: Alfredo Kraus. Ésa es sólo, por supuesto, mi modesta opinión. Ya he hablado, en la entrada con la que inauguré este blog, de cómo descubrí la ópera. Pues bien, esa misma emoción que describí entonces, la siento cada vez que escucho a Alfredo Kraus.
Por poner un ejemplo, cada vez que le escucho cantar "Una furtiva lagrima" de "L'elixir d'amore", automáticamente me empieza a entrar una congoja tan grande... que las lágrimas se me caen solas, sin poderlo remediar; me "toca la fibra sensible". Al principio, como ya comenté, no conocía ni el tema de que trata "L'elixir d'amore" ni la letra de "Una furtiva lagrima" y pensaba que era una tragedia, un drama terrible; pero aún ahora que ya sé de qué va, que ya sé que lo que está cantando Nemorino no es nada triste, sino todo lo contrario, porque es la alegría que siente al darse cuenta de que Adina parece ser que, después de todo, le quiere... aún ahora, cuando escucho a Kraus cantando esta melodía, la emoción me llena y se me desborda en lágrimas...

Para mí Kraus es la serenidad, la elegancia, el canto dulce y sin aspavientos (al contrario que tantos otros), la modulación precisa, la inteligencia para adaptar su repertorio a las cualidades vocales de su voz. Aunque, musicalmente hablando, no sé expresarme en términos "técnicos", y aunque las comparaciones sean odiosas, basta escuchar a Kraus en "Werther" cuando canta: "...Pourquoi me revéille...eeeeeeer!" y darnos cuenta de que "sube" (y de qué manera) en una sola respiración, sin cambiar de vocal. En cambio, más de uno (y más de dos), para "llegar", hacen: "...Pourquoi me revéille... (paran y, para lucirse, cogen aire, cambian de vocal y por fin sueltan el "chorro":) aaaaaaar!". En fin.

Y ahora, en un tono un poco más "enciclopédico", veamos una breve biografía de este gran artista.


Alfredo Kraus.

Alfredo Kraus Trujillo nació en Las Palmas de Gran Canaria, el 24 de noviembre de 1927, hijo de madre española y padre austríaco. Mas bién para complacer a su padre, que le insistía en que tuviese alguna titulación, se graduó en ingeniería industrial por la Escuela Técnica de Las Palmas en 1950, aunque ya había empezado a cultivar su verdadera vocación con lecciones de piano a los cuatro años de edad. A los ocho, formaba parte del coro infantil de colegio. Su formación, además de solfeo y piano, incluyó varios idiomas. Estudió canto con la señora Markoff en Barcelona, y más tarde con el maestro Andrés en Valencia. Finalmente fue a Milán, donde conoció accidentalmente a la que fuera gran cantante lírica Mercedes Llopart, con quien finalizó sus estudios.

Él mismo comentó más de una vez que había debutado quizás un poco tardíamente (respecto a otros cantantes), con veintinueve años, y que lo hizo después de un año tan sólo de preparación más específicamente orientada al canto; pero también él mismo decía que, si se sentía suficientemente preparado, ¿por qué no?. Su primer papel a nivel internacional fue el de duque de Mantua en "Rigoletto", de Verdi, en el Teatro Real de El Cairo, en 1956; después, encarnó a Mario Cavaradossi en “Tosca”, de Puccini, papel que no volvería a interpretar porque consideraba que sus cualidades vocales no se ajustaban a las que requería el personaje. Juzgad vosotros mismos:
















El 27 de marzo de 1958 se presenta junto a María Callas en el Teatro Nacional de San Carlo, de Lisboa, en una legendaria producción de “La traviata” de Verdi, cuya retransmisión por radio fue grabada, y de la que se conservan (si bien por pura casualidad) algunos fragmentos en vídeo (que ya hemos visto en una entrada anterior). Escuchémosle en un pasaje de "La traviata": "Lunge da lei".
Ese mismo año, 1958, protagoniza la película "Gayarre", sobre la vida del famoso tenor navarro. A la película en sí se le pueden poner muchas pegas (como detalle "curioso", en la escena final, uno de los personajes, dependiendo del plano que se muestre, en un momento tiene el pelo canoso y en el instante siguiente ya no lo tiene... y luego le vuelven de nuevo las canas... y se le vuelven a quitar... no digo más para quien no haya visto la película), pero solamente la escena que recrea la última romanza que cantó Gayarre, aquel precioso: "Je crois entendre encore..." de "Les pêcheurs de perles", de Bizet, y ver cómo se le quiebra la voz... Sólo ver y escuchar esa escena merece la pena. Seguro que esa fue la única vez que le salió un "gallo", y eso porque lo exigía el guión.

Continuando con su biografía, también en 1958 se presenta en el Liceo de Barcelona con "Rigoletto", de Verdi, y "Lucia di Lamermoor", de Donizetti, junto a Gianna D'Angelo, con quien volvió a cantar "Il barbiere di Siviglia", de Rossini, en el mismo teatro, en 1960. Al igual que ocurriera con el Mario Cavaradossi de "Tosca" de Puccini, también sacó de su repertorio, y por los mismos motivos, al conde Almaviva de "Il barbiere di Siviglia", de Rossini. Menos mal que llegó a grabarlo: "Ecco ridente in cielo".

Debutó en el Convent Garden de Londres con "Lucia di Lamermoor", de Donizetti (1959) y en La Scala de Milán como Elvino, en "La sonnambula", de Bellini, en febrero de 1960. En esta década fue reforzando su prestigio con grandes actuaciones: en 1962 grabó un Ferrando de "Così fan tutte", de Mozart, junto a E. Schwarzkopf y en 1964 se presentó con "Fausto", de Gounod, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

En el Liceo barcelonés cantó "Les pêcheurs de perles", de Bizet (1965). En 1966 debutó en el viejo Metropolitan de Nueva York como Don Ottavio en "Don Giovanni", de Mozart. Ese mismo año cantó "I puritani", de Bellini, en San Francisco, junto a Joan Sutherland; en el Teatro Colón de Buenos Aires cantó "La favorita", de Donizetti, en 1967 y en 1968 debutó con cuatro papeles distintos en el lapso de un mes en la Ópera de Viena: el duque de Mantua ("Rigoletto", de Verdi), Alfredo ("La traviata", de Verdi), Don Ottavio ("Don Giovanni", de Mozart) y Fausto (en la ópera del mismo nombre de Gounod). Escuchemos un fragmento de "La traviata" en las voces de Alfredo Kraus y Renata Scotto: "Brindis".

Igualmente en 1968 causó un gran impacto como Ernesto en un "Don Pasquale", de Donizetti, dirigido por Sarah Caldwell (hoy en CD) y en 1979 grabó "I puritani", de Bellini, con Montserrat Caballé. En su repertorio figuraban óperas que le distinguieron por todo el mundo, como "Lucia di Lamermoor", "Linda di Chamounix" y "Lucrezia Borgia" (Convent Garden, 1980; Liceo, 1989; París, 1989, todas de Donizetti y todas con Joan Sutherland), en incluso "La fille du régiment", de Bizet, con más de cincuenta años, en 1984 (Gran Teatro del Liceo) y en 1985 (Teatro de la Zarzuela de Madrid). Éste es un fragmento de "Rigoletto", en una representación de 1989:

Siendo maravillosa esta grabación de "Rigoletto" en el Teatro de la Zarzuela, no lo es menos el "Rigoletto" de Parma con Leo Nucci. La presencia de Kraus en el escenario es "electrizante". Y en las dos grabaciones se puede observar lo mismo: al llegar a "La donna è mobile" el público aplaude, aplaude y aplaude... hasta que uno cree que, inevitablemente, Kraus tendrá que hacer un "bis"...
A pesar de todo y sin lugar a dudas, su personaje más conocido, aquel por el que se le recuerda más especialmente es el atribulado Werther, de la ópera del mismo nombre de Massenet. La grabación que hizo de esta ópera en 1979 para EMI, con Tatiana Troyanos es un disco de referencia, de audición obligada para todos los amantes de Kraus. Cerca de cumplir sesenta años, estudió "La jolie fille de Perth", de Bizet, que grabó en disco (1985) con June Anderson. Mas tardé, también con ella, grabó "La muette di Portici", de Auber(1987). Aquí le tenemos en un "Werther" de 1977:

Kraus fue asimismo un destacado intérprete de zarzuela, con grandes éxitos como “La tabernera del puerto”, de Sorozábal,“Doña Francisquita”, de Vives. Inolvidable aquella “Francisquita” que hizo junto a Ana María Olaria en 1956, en la reinauguración del Teatro de la Zarzuela. Veamos y escuchémosle en un fragmento de otra "Francisquita", esta vez junto a Marta Senn (Aurora) en 1996 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid:


Famoso por su seriedad como intérprete, por sus excelentes clases (fue maestro de jóvenes intérpretes como el tenor venezolano Aquiles Machado, el tenor italiano Giuseppe Filanotti y el tenor griego Mario Franguolis), y concentrado en su técnica y en el repertorio adecuado a su voz, alcanzó los setenta años de edad en buena forma vocal (¡a ver cuántos tenores pueden decir lo mismo!), y en la "Luccia di Lamermoor", de Donizetti, de la Deutsche Oper de Berlín, en 1998, recibió ¡quince minutos de aplausos! como Edgardo. Ese verano cantó en el Festival de Peralada, y poco después actuó en el Teatro Real de Madrid, pero la muerte de su esposa y un quebranto de salud acabó con su carrera. Su última grabación fue "Marina", de Emilio Arrieta, con María Bayo (1997); escuchemos un fragmento: "Ya estamos a bordo"; cantan: Alfredo Kraus y María Bayo.

Recibió el Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación en 1985, y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1991. La crítica internacional y el público más entendido y exigente han considerado a Alfredo Kraus como uno de los mejores tenores líricos del mundo y el más grande belcantista de su generación. Como honor inédito en la historia de un artista vivo, el auditorio de su ciudad natal se llamó Auditorio Alfredo Kraus de Gran Canaria. Tras la muerte de su esposa, de su querida Rosa, en 1997, ya no volvió a ser el mismo; y tan sólo dos años después que ella, falleció en Madrid, el 10 de septiembre de 1999.


Podéis encontrar mucha más información en un fantástico blog titulado: Alfredo Kraus "El Tenor", cuya dirección es: http://alfredokraus.espacioblog.com/.

(Fuentes: wikipedia, "Diccionario de la Ópera", de Roger Alier, flickr.com, www.epdlp.com y www.youtube.com).

Nota del Blog de  La Sociedad Filatélica de Madrid. Este artículo ha sido reproducido con la autorización de la autora, para visitar el artículo original pincha aquí
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